Posteado por: josejuanmorcillo | febrero 12, 2020

Morceguillos

Los españoles somos remilgados a la hora de comer. No me refiero a que sabemos alimentarnos bien y a que nos gusta disfrutar de buenas viandas; no van por ahí los tiros. Ese refrán castellano, más viejo que un bancal, de que «todo lo que corre, nada o vuela, a la cazuela» nacería en una época en la que habría demasiada hambre por las aldeas y pueblos de nuestra geografía, y estaría hermanado con ese otro que reza que «lo que no mata engorda». Pero seamos sinceros: no nos comemos todo lo que corre, ni todo lo que nada ni, menos aún, todo lo que vuela. A mí me da que la genética de este aforismo no es de la cepa hispana, sino de la asiática.

Estuve en China hace unos años. En un mercado callejero de Pekín se vendía todo lo que podía cocinarse. Bicho que veían, bicho que se comían. Recuerdo los pinchos morunos de alacranes, los muslos de rata fritos, los gusanos de seda podridos salteados con especias, rodajas de serpiente en salsa, los excrementos de oruga usados como infusión para favorecer el tránsito intestinal —no me extraña su eficacia—, anfibios, babosas, todo tipo de pájaros y hasta morceguillos en caldo. Morceguillos, sí. En mi tierra solemos usar morceguillos en lugar de murciélagos aunque la RAE siga sin incluir el vocablo en nuestro diccionario. A mí me gusta más que murciélago: se ajusta más a su étimo murciégalo y suena más agradable en los contextos lingüísticos en que se emplea, tiznados de connotaciones negativas: «Tienes más mala leche que un morceguillo»,«Veo menos que un morceguillo», «Míralo, todo el día haciendo el morceguillo» (`sin hacer nada´).

El caso es que el coronavirus de Wuhan se contrajo en un mercado callejero. Los morceguillos —qué mala leche— le transmitieron el virus al pangolín y este, aunque tiene cerca del ano unas glándulas que segregan un ácido fétido, tampoco se libra del hambre de los chinos, que consideran su carne una exquisitez. El pangolín es en China lo que el cordero lechal en España.

El final viene servido: estas son las consecuencias de seguir dietas temerarias y algunos refranes equivocados: a veces, lo que engorda mata.


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