Posteado por: josejuanmorcillo | junio 19, 2019

Animales enfermos

Aseguran algunos expertos que los altos niveles de contaminación dañan la salud de la fauna urbana con la misma agresividad con la que la sufren los humanos. Nuestras mascotas, las aves que nacen, viven y se reproducen en las ciudades padecen nuestras mismas enfermedades cancerosas y respiratorias derivadas de la inhalación de los humos de calefacciones, de empresas y de vehículos.

Todos los años se publica la cifra de los españoles que mueren por haber respirado el ácido y sucio aire de las ciudades. Cifra que se queda en eso, en cifra que ni huele ni duele, en cifra que deja indiferentes a tantas alcaldías que poco o nada hacen por reducir la emisión de gases contaminantes, cifra que no quita el sueño a las grandes multinacionales enriquecidas del petróleo que chupan de las entrañas de la Tierra. Es una cifra que publican los medios y que a todos se nos olvida al día siguiente, cuando salimos de casa para ir andando al trabajo o para hacer la compra en el supermercado que está a la vuelta de la esquina, o cuando la pereza nos incita a montarnos en el coche para desplazarnos unos cientos de metros. Pero es una cifra que tiene rostro para los moribundos que se consumen en las camas de los hospitales y para los familiares que sufren la agonía del enfermo, moribundos que son los cuerpos ocultos que se convulsionan entre esos cinco dígitos que todos los años publica mecánica y asépticamente el Ministerio de Salud.

Los pájaros urbanos respiran el mismo aire que el nuestro, pero además beben de las aguas no potables de fuentes y charcos y se alimentan de los enlodados restos de comida abandonados en los patios y aceras. Esta semana vi en una calle una paloma moribunda. No se asustó ni hizo por volar cuando me acerqué a ella; estaba acurrucada en sí misma, como una pelota de plumas, esperando con resignación y sin aspavientos la llegada de lo inevitable. Mancha blanca sobre el negro asfalto. De esta fauna no hay cifras porque estos pequeños seres de entrañas contaminadas son mucho más invisibles que los humanos. Siguen sin interesar a nadie a pesar de que respiran nuestro mismo aire.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: