Posteado por: josejuanmorcillo | enero 2, 2019

Tiempos

Desde mi ventana, mientras enciendo un cigarrillo y contemplo consumirse los últimos minutos del año, me doy cuenta de que nuestro tiempo no es el del resto de los seres vivos. Abajo, en las calles, la vida es frenética, bulliciosa; las personas van y vienen esperando inquietas la entrada del nuevo año, sabiendo las horas que quedan para la cena, para las uvas y para el festejo.

Hoy la tarde es tranquila y apacible, y el arrebol de las nubes anuncia la llegada de la noche. Los estorninos y las palomas vuelan hacia las ramas yermas de los árboles. Ellos, los árboles y las aves, no saben de meses, de años ni de siglos. Su noción del tiempo no es la nuestra. Su existencia se basa en el día a día, sin proyectos de futuro, sin mirar al pasado. Nosotros nos confundimos: vivimos infelices y angustiados recordando el tiempo pasado que hemos desaprovechado y conjeturando con los años que aún nos quedan por vivir. Pero ni el uno ni el otro nos pertenecen, y, en lugar de vivir todos los días sintiéndonos plenos y henchidos de vida, nos hundimos en el piélago del pesimismo. Séneca escribió: «No pierdas hora alguna, recógelas todas. Asegura bien el contenido del día de hoy, y así será como dependerás menos del mañana. Mientras aplazamos las cosas, la vida transcurre». Hay que aprovechar cada instante de nuestra existencia con serenidad y templanza, huyendo de lo que nos mata y envilece, siendo conscientes de que la felicidad plena no la encontraremos en la duración de nuestra vida sino en cómo la hemos aprovechado en bien propio y en el de los demás.

El hombre sabio almacena experiencias y conocimientos que le permiten iluminar su interior y sabe convertirlos en acciones virtuosas y plenas. Este es el arte de la vida, y lograremos saborearla desterrando de nuestros actos el odio y el miedo, aceptando a las personas como uno se acepta a sí mismo, con sus imperfecciones y respetando su dignidad y su libertad.

Ya la noche ha descendido sobre los tejados con su manto de niebla. Es bella, como la tarde. Merece la pena nuestra existencia; gocémosla en simpatía con la humanidad y con nuestro planeta.


Responses

  1. Entrañable tiempo sin fin.


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