Posteado por: josejuanmorcillo | noviembre 26, 2018

Trascendencia

Ya no cuidamos las palabras como deberíamos. Algunas, por su poco uso, las vamos relegando al final de la cola de nuestro léxico, y ahí se quedan largo tiempo, calladas y ausentes, abandonadas. Las palabras comunican todo sobre nuestra cultura, son el cincel con el que pulimos la realidad a la que nos referimos, son el lienzo en el que queda impreso el bagaje cultural que nos sostiene. Pero las estamos abandonando. No las usamos ni las cuidamos como habría que hacerlo. Quizás podríamos argumentar que nadie nos ha enseñado a valorar un buen texto con esmero y prurito lingüístico o que ya apenas se escriben obras de gran calidad que nos ayuden a ordenar y a expresar nuestros pensamientos con claridad y precisión. Es posible.

Este escaso interés por el uso de la palabra precisa en el contexto adecuado está quizás reflejado en el ámbito ortográfico. Creo que las palabras, también, están perdiendo su trascendencia ortográfica. Las estamos desnudando de letras que ―dicen― no nos sirven porque no las pronunciamos o porque las articulamos de una manera casi imperceptible para el oído. La propia palabra que da título a esta columna ha perdido la n con la que formaba el grupo consonántico culto ―nsc―; al constipado le quedan cuatro días para que su n se desprenda de su sílaba y caiga, como una hoja seca, al barro del olvido; a otubre le han vuelto a robar la c porque poca gente la pronuncia (de momento, se salvan octavo, octogenario, octosílabo…); setiembre es el mes al que le han sustraído su p latina. Y aún no termino de comprender que una guardilla sea una buhardilla mal escrita, trasladando a la ortografía el vulgarismo fonético.

Estamos, en efecto, despojando a las palabras de su transcendencia ortográfica y semántica. Su mal uso nos lleva a encontrárnoslas así, desconchadas y heridas, empleadas abusivamente o fuera de contexto, y por tanto desnaturalizadas, a veces huecas. Y esta práctica es, sin duda, una reacción lingüística a la cultura general que nos rodea, que es la que nos vende lo intrascendente, así, sin n, como lo transcendente, así, con n.


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