Posteado por: josejuanmorcillo | septiembre 19, 2018

Tesis

Qué hartazón de tesis, de la tesis de uno, de la del otro y de la de la otra. ¿Acaso aún no sabemos en qué ha acabado el nivel docente e investigador de nuestras universidades? Yo dejé la docencia universitaria porque no aguantaba la dejadez de los alumnos y el escaso nivel investigador que ofrecía mi Facultad. Me resultaba insostenible que en un año académico solo aprobase el 13 % de mis alumnos, y puedo asegurar que la dificultad no residía en la asignatura ni en los contenidos ofertados ni en el docente: la causa se hallaba, sin más, en un grupo de gandules que se pasaba el día en la cantina, clavados en los móviles, sin bagaje lector, con una preocupante apatía cultural y cuya única movilización se llevaba a cabo en las reuniones estudiantiles para protestar por cualquier cosa: protestar porque algunas clases se impartían por la tarde, porque algún profesor había mandado cinco libros de lectura obligatoria, porque los horarios no se adaptaban a sus exigencias, porque pagaban demasiadas tasas. Me resultaba inadmisible que la única actividad investigadora fuera de las aulas se limitase a exposiciones fotográficas o a mesas redondas de media hora de duración ―algunos de cuyos ponentes mostraban escasa preparación en el tema propuesto― y en la que no intervenían los alumnos asistentes porque o estaban más atentos a los mensajes colgados en sus grupos sociales o porque no se les ocurría ninguna pregunta «hábil» o «interesante» relacionada con lo debatido.

Nos merecemos lo que hemos ido permitiendo en los últimos veinte años a cambio de quince euros el crédito: profesores que firman tesis y trabajos de fin de máster en los que no se investiga nada, que no van más allá de una recopilación de datos y en los que se comete el delito de hacer propias las palabras escritas por otros autores. Dejé la docencia universitaria asqueado de corregir tesis y TFM de copia y pega, de soportar las estupideces de profesores bisoños y de explicar el anticientificismo de los noventayochistas a veinteañeros ocultos tras la carcasa de sus portátiles, entretenidos con las memeces de un yutúber. Hay ríos que uno no puede nadar a contracorriente y solo.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: