Posteado por: josejuanmorcillo | febrero 21, 2018

Bisnes

La primavera se presiente. No es como el invierno, que aparece de sorpresa un día o una noche anunciado por el cierzo y la helada y que nos obliga a taparnos y a encender la calefacción. La primavera, en cambio, se intuye semanas antes de llegar cuando la luz del día se despereza sin prisa con la indolencia de los minutos robados a la noche, cuando el aire se hace tibio y la sangre se acalora, hasta que, por fin, ya en abril, la vida bulle y explota en un efluvio sin medida con el que los sentidos se embriagan de fragancias, de sonidos y de todo tipo de tonalidades cromáticas. De aquellas primaveras luminosas de mi infancia, aún recuerdo los paseos por el parque sobre un suelo nevado de las semillas blancas de los chopos cuando iba camino del colegio; corría sobre ese manto de espuma de algodón, con la mochila colgando de los hombros, y me entretenía recogiendo en la cuenca de mis manos una buena cantidad de semillas para observarlas más de cerca y comprobar que eran cálidas y secas, y no frías y húmedas. A veces, el céfiro las desprendía de las ramas y, a su vez, levantaba las del suelo, y luego las juntaba y jugaba con su levedad formando una espesa cortina de copos blancos de semillas que, como en una nevada, se te enredaban entre el pelo y la ropa, se adherían a los calcetines y se introducían entre los libros y cuadernos de la mochila. En Botánica, esta dispersión por el viento de los propágulos y que da una sensación de nevada se conoce con el nombre de anemocoria. El término, se mire desde donde se mire, es de una gran belleza; incluso la combinación de sus vocales y consonantes acentúa, como una onomatopeya, esa sensación de levedad de las semillas blancas en brazos del viento suave de una tarde primaveral.

Lo he buscado en el DLE, pero no está registrado. Me deja perplejo. Decido luego hojear distraídamente las páginas del diccionario y entro en la jurisdicción de la letra B. Y, de repente, salta de su página y me golpea con toda su fuerza semántica la palabra bisnes (`Negocio´, del ing. business). Vaya revés. Cierro el libro y me rindo entonces a este aire cálido de finales de febrero que anticipa, al fin, la llegada de la primavera.


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