Posteado por: josejuanmorcillo | enero 3, 2018

Tabarnia

Juan Carlos Onetti nació en Montevideo y con veinte años se instaló en Buenos Aires para trabajar en algunos medios de comunicación ―entre ellos, la Agencia Reuters― a cambio de un salario muy discreto. Con frecuencia cruzaba en barco el Río de la Plata hasta su ciudad natal con el fin de visitar a su familia, pero la dictadura peronista canceló este trayecto naval, por lo que el escritor, dolorosamente, se vio obligado a realizar ese mismo viaje en carretera, bordeando el río hasta el interior de Argentina y, una vez cruzada la frontera, descenderlo por la orilla opuesta hasta llegar a Montevideo. Los escasos ingresos y el tiempo que le llevaba el viaje de ida y vuelta entre ambas ciudades obligaron a Onetti a permanecer más tiempo del deseado en Buenos Aires y a comunicarse con su familia por carta o teléfono. Del deseo de viajar más a su ciudad natal y de la imposibilidad de realizarlo nació Santa María, trasunto de Montevideo. Gracias a Santa María, el autor se desplazaba imaginariamente, a través de sus personajes de La vida breve, El astillero o Juntacadáveres, a sus raíces familiares.

Las geografías literarias florecen en la imaginación de los escritores como puente que salve el abismo entre realidad y deseo, entre la realidad en la que se desenvuelven a diario y el deseo de vivir en otro espacio más justo y habitable; o simplemente surgen como «espacios subjetivos» que, más allá de su posible ubicación geográfica, se alzan como territorios imaginarios y metafóricos abiertos a la interpretación del lector. La Macondo de García Márquez, la Vetusta de Clarín, la Oleza de Miró, la Región de Juan Benet o la Santa María de Onetti son ya para nosotros tan «reales» como lo fueron para los conquistadores españoles la Florida o la California del Nuevo Continente.

Tabarnia (formado de Tarragona y de Barcelona) circula por las redes y por algunos discursos políticos como espacio geográfico imaginario en el que habitaría esa parte de Cataluña que no desea la independencia del Estado español. No creo que esta fantasía se realice, pero quizás esta realidad simbólica cruce algún día a la otra orilla, al ámbito literario.

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