Posteado por: josejuanmorcillo | septiembre 20, 2017

Río Seco

A escasos metros de mi casa pasa un río al que en un momento concreto de su historia llamaron Seco, el río Seco. Su nombre no pasa inadvertido; resulta incluso evocador y sugerente el oxímoron, con sus dos términos contradictorios. Decir que un río es seco es afirmar que no existe, porque si no hay agua no hay río ni hay nada. Un río seco es como un dulce castigo, una amarga libertad, una música callada o una sana envidia, que nunca es sana, porque la envidia es una emoción destructiva, la sirvas como la sirvas, al descubierto o envuelta en papel de regalo.

Pero volvamos al río, a mi río Seco. Hay que reconocer que el nombre no es nada aristocrático; no es un Danubio, un Júcar, un Támesis o un Guadalquivir, es un Seco porque apenas lleva agua salvo cuando a pocos kilómetros, en una zona de monte bajo y de escasa vegetación, llueve, y es entonces cuando el río renace de sus lodos y regresa la vida a sus orillas: juncos, cañas, anfibios, insectos, ofidios, pájaros e incluso aves zancudas (en una ocasión descubrí una pareja de garzas cazando de manera mimetizada) dan música, color y olor donde antes había tierra, sequía y silencio. El periódico local publicó hace poco que en el río, en mi río, se habían descubierto tortugas, peces exóticos y tarántulas —hasta se había capturado una pitón—, y no es porque el Seco tuviera ahora ínfulas de Amazonas, sino porque hay turistas que llegan al Mediterráneo y abandonan sus mascotas —como a un familiar anciano que molesta— donde creen que no van a estar del todo mal, junto a un riachuelo; con ello, con la débil idea de que al menos no los han matado, anestesian su mala conciencia. Recuerda el DLE que, además de un animal doméstico, una mascota es todo aquello, vivo o muerto, que se estima como amuleto; el término, de origen occitano, significaba en su origen `hechizo´, proveniente quizás del germánico masca (`bruja´). Ahora, con tanta rana, serpiente, murciélago y araña, con tanta mascota, en fin, despreciablemente abandonada, va a resultar que mi Seco, mi humilde, verde y tranquilo Seco, es una charca en la que, con alevosía y nocturnidad, se reúnen gorgonas y tarascas, basiliscos y quimeras de todas las edades para consumar sus abandonos nigrománticos, sus fríos aquelarres, precisamente aquí, a escasos metros de donde duermo y a orillas del mar de Ulises y de Eneas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: