Posteado por: josejuanmorcillo | febrero 16, 2017

Cáncer

Dos mil años llevamos hablando del cáncer. Fue Galeno, en el siglo II, quien le dio este nombre, en lengua griega: lo llamó karkínos (καρκίνος) ―de ahí términos como carcinoma―, que quiere decir ‘cangrejo’, por el parecido de las venas que circundan un tumor canceroso con las patas de este animal. Galeno fue el gran médico de la Antigüedad clásica y, en la época del emperador Cómodo, trabajó unos años en la escuela de gladiadores estudiando y tratando los golpes y heridas. Él hablaba de ellas como las «ventanas en el cuerpo», y, por este motivo, solo los tumores visibles, sobre la piel, los consideraba cancerosos. Durante muchos siglos se siguió creyendo que esos cangrejos temibles que se dejaban ver bajo la piel se introducían luego hasta las vísceras y las devoraban, lenta e inexorablemente, a veces entre dolores espantosos.

A partir de Galeno, botánicos y médicos europeos propusieron teorías y tratamientos para vencer esta enfermedad. Gordonio, famoso médico francés del siglo XIII, estaba convencido de que el cáncer aparecía cuando ardía dentro del cuerpo la melancolía, el más pernicioso de los humores, el que ascendía desde el estómago hasta la cabeza ennegreciendo el espíritu, el corazón y las vísceras. Muy interesante es la Historia de yerbas y plantas, publicada en 1557 por el botánico español Juan de Jaraba; en él, recomienda el uso de la pimpinela pues «las hojas della sanan todas las fístolas. Es buena para el cáncer y dysentería y contra el fluxo de vientre», y, sobre todo, sugiere beber la humedad que expelen las hojas de la alheña (aligustre), «que es buena contra el cáncer de la garganta y boca». El cáncer era considerado una infección grave y mortal si no era tratado convenientemente; por ello, fray Antonio de Guevara, posiblemente el mejor prosista español de la primera mitad del s. XVI, aconseja en su Menosprecio de corte y alabanza de aldea (1539) salir de la ciudad infesta y contaminada e irse a vivir al campo «pues allí no aportan bubas, no se apega sarna, no saben qué cosa es cáncer».

Comprobamos que llevar una vida sana, respirando aire puro, haciendo ejercicio físico y manteniendo una buena alimentación, se viene considerando desde hace siglos una premisa fundamental para evitar o retardar la aparición del cáncer. Las investigaciones avanzan y las ayudas para ello deben continuar. Quién sabe si entre las páginas de un libro de botánica o de medicina antiguo se halle la senda para lograrlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: