Posteado por: josejuanmorcillo | noviembre 8, 2016

Cenizas

Que no. Que mi cuerpo, mi edad y mis entrañas ya llevan tiempo inmunes a los planteamientos de fe que regurgitan desde púlpitos y sedes catedralicias tantos purpurados empeñados en vender como ciertas algunas historias que ya solo pueden creerse niños y púberes fácilmente moldeables y ancianos temerosos de la muerte. Desde el Vaticano, a esta sociedad de fieles ―que es cada vez menor― se le ha amenazado con negarle el funeral a quien haya decidido quemar su cadáver y guardar en casa o esparcir luego las cenizas allá donde considere. Para colmo de declaraciones, un tal Gerhard Müller, cuyo cargo es la de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe ―suaves vocablos para renombrar lo que hasta no hace mucho era la Inquisición―, ha añadido más leña al fuego vaticano asegurando que «los muertos no son propiedad de los familiares, son hijos de Dios, forman parte de Dios y esperan en un campo santo su resurrección». Soy incapaz de comprender la intencionalidad que ha empleado el teutón en estas declaraciones, y como no lo he visto pronunciar estas palabras y no he accedido, por tanto, a descifrar su lenguaje no verbal, no estoy seguro de que haya pronunciado tan singular discurso quién sabe si para hacer mella en la superstición y temor de muchos creyentes, o como demostración de fuerza desde las altas cátedras purpuradas contra los ínfimos e innúmeros taburetes de pleita, o es que tal vez estamos, sin más, ante un caso de manipulación, con sus amenazas y prohibiciones correspondientes, ejercido desde una posición de superioridad jerárquica y moral contra una mayoría que, como un rebaño de indefensas ovejitas, respeta y sigue a su líder sin rechistar temerosos de que el pastor les eche los perros de la condenación eterna y de la inhumación fuera de la húmeda protección purificadora del hisopo de plata.

Que no. Que no tengo el cuerpo para tanto absurdo y para tanta negligencia. Algunos periodistas han creído ver en estas vaticanas declaraciones una razón empresarial para que vuelvan a ocuparse nichos y columbarios de los que la Iglesia recibe prebendas. Con la que está cayendo por todo el mundo y que tengamos que estar escuchando esta colección de entelequias y de fantasmagorías, de cadáveres que resucitarán de sus tumbas y de eminencias de ceniza que saldrán viscosamente de su urna funeraria reamasadas y precocinadas. Váyanse con el cuento a otra parte. Luego se quejan de que se vacían los templos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: