Posteado por: josejuanmorcillo | abril 6, 2016

Cibercondría

Todo empezó hace más o menos unos diez años cuando por televisión, una tranquila y modorra noche de teleseries, se anunció la venta de El médico en casa, una obra que, según la voz en off, era imprescindible en cualquier hogar ya que se trataba de un manual de referencia para consultar cualquier duda sobre la salud o diagnosticar enfermedades sin necesidad de acudir al médico. Escrita de manera amena y muy comprensible para cualquier ciudadano que al menos hubiese acabado la ESO, la obrita, elaborada por médicos especialistas, tenía como objetivos «prevenir las enfermedades más frecuentes, reconocer los principales síntomas, distinguir un problema de salud que tiene que ser tratado por un especialista o estar informado como usuario de los avances en la investigación médica». Aquella empresa fue una mina de oro para los ideólogos y una insufrible pesadilla para los miles de médicos de familia y de urgencias que comenzaron a recibir pacientes que además de las dolencias habituales presentaban síntomas de intoxicación por haberse medicado de manera equivocada, imprudente e incluso obsesiva. Si no recuerdo mal, el vademécum dejó de anunciarse a los pocos días de su lanzamiento, y creo que desde aquella tormenta no se han vuelto a oír truenos parecidos.

Pero la era digital está invadiendo lenta e inexorablemente, como un terrible desbordamiento predecible, el ámbito donde desde hace siglos campaba a sus anchas el papel impreso, y, en esta nueva realidad, los hipocondríacos, que no han de dejado de nacer, crecer y reproducirse, han sabido adaptarse a las mil maravillas. Internet es para ellos un auténtico paraíso virtual repleto de miles de páginas web, de aplicaciones para móviles, de blogs, de foros y de revistas digitales en los que poder calmar la ansiedad mórbida que se les origina cuando creen tener una enfermedad mortal e incurable allí donde solo hay una faringitis o una aerofagia crónica. El término cibercondría acaba de crearse en nuestra lengua «para referirse a la preocupación obsesiva por la salud que lleva a consultar internet continuamente para confirmar enfermedades que se cree o se teme padecer, por lo general graves, o en busca de síntomas, efectos o posibles tratamientos», en palabras de la Fundéu (Fundación del Español Urgente). El mundo de las letras sigue mostrándose vigoroso y tomándole el pulso a esta sociedad en ocasiones convulsa, inquieta e insomne.

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