Posteado por: josejuanmorcillo | enero 5, 2016

Indignación

Dos semanas después de las elecciones generales seguimos pendientes de un pacto de gobernación. En las urnas, al margen de lo que votó cada ciudadano, todos coincidimos en un aspecto: hemos enterrado el bipartidismo, y para gobernar, hoy más que nunca, en la situación de crisis económica y de corrupción generalizada, hemos exigido a nuestros políticos que se sienten, que dialoguen y que brille el consenso, un consenso que se parezca algo a aquel que hubo tras la muerte de Franco y que se alcanzó entre fuerzas políticas tan distantes y crispadas como la de los comunistas y la de la derecha más conservadora. Si entonces, hace casi cuarenta años, fue posible, ahora, con una democracia en mayoría de edad, se antoja pertinente porque así lo hemos expresado en las urnas.

Hemos colocado a nuestros políticos en una prueba crucial e histórica: estar a la altura de las circunstancias y demostrar una madurez necesaria para que velen por los intereses generales y no por los individuales y partidistas, para que se reúnan y gobiernen conjuntamente, con acuerdos necesarios para lograr una sociedad más justa, menos desequilibrada, con pactos definitivos en materia de educación, sanidad y bienestar social, y para acabar con lacras sociales como el desempleo y la corrupción institucional y política. Esto es lo que hay que poner sobre la mesa ya, urgentemente; el resto es secundario y puede posponerse. Pero, como adolescentes caprichosos e inmaduros, estos políticos no dejan de mirarse el ombligo y, con el ceño fruncido, cruzan enrabietados los brazos esperando que el otro ceda y no él. Qué lástima de representantes. Me duele esta España que ha vuelto a caer del pedestal sobre el que la coloqué para idolatrarla como una nación madura, seria y responsable; me duele el espectáculo que están dando estos responsables de puertas para adentro y frente a la escena internacional; me apena este grupo de próceres sin altura de miras pero de barbilla alta, tan alta que parecen no ver ya a los ciudadanos que malviven para llegar a fin de mes ni a los casi tres millones de niños españoles que solo tienen una comida al día, a esos ciudadanos que fueron a las urnas con la poca fe que les quedaba para pedir que entre todos construyamos una España mejor. Los ideales nobles son envilecidos cuando pasan por el tamiz de la vulgaridad y de la mezquindad. Hay mieles demasiado exquisitas para paladares tan mediocres.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: