Posteado por: josejuanmorcillo | diciembre 30, 2015

La partícula de Dios

Suelo coincidir con mi vecino Antonio para tomar café. Él es inspector de trabajo jubilado y puedo decir orgullosamente que tengo la fortuna de disfrutar de un contertulio fabuloso, una gran suerte, sin duda, porque las conversaciones habituales quedarían mudas y se caerían marchitas si quitásemos los temas de la política, la comida, el tiempo, la fiesta o el fútbol. En nuestra última conversación, ahora que estamos a unas horas de enterrar al efímero 2015, hablamos del bosón de Higgs, al que se le llama la «partícula de Dios» porque está en la base de la existencia de masa en las partículas elementales, es decir, que sería como el ADN de cualquier ser vivo o como el plancton de los océanos, pero de un tamaño bastante más reducido y mucho más inestable pues se desintegra rápidamente al cabo de un zeptosegundo, que es la miltrillonésima parte de un segundo (¿sabían que en un segundo hay mil trillones de zeptosegundos? Apasionante). La Física de Partículas está convencida de que el bosón podría ser la clave para comprender casi el 96% del universo, ese universo que aún permanece oculto y en el que no existe el mismo concepto espacio-tiempo como el que empleamos en este planeta nosotros, simples existencias insignificantes que vivimos alrededor de uno de los miles de millones de soles de una minúscula y apartada galaxia del tamaño de la mitad de un píxel situado en un extremo de la pantalla de nuestro ordenador.

Los mismos investigadores que trabajaron en su descubrimiento, anunciado el 4 de julio de 2012, han convertido los datos de este bosón en partitura musical y saber así cómo sonarían las partículas elementales de nuestro universo, cómo sería la música celestial. A la pieza experimental grabada la han llamado «LHChamber Music», y es obra del físico y compositor Domenico Vicinanza. Se puede escuchar completa en YouTube, y oyéndola podemos aproximarnos a entender lo cerca que han estado algunos compositores de reflejar en partituras la armonía del universo, la paz que hay en el mismo caos, la serenidad y la belleza matemática que nos rodea, qué certero, en suma, estuvo Fray Luis cuando le escribió al maestro Salinas, catedrático de música de la Universidad de Salamanca, aquello de « El aire se serena /y viste de hermosura y luz no usada, /Salinas, cuando suena /la música extremada, /por vuestra sabia mano gobernada». El verso hecho partitura.

Anuncios

Responses

  1. Excelente, maestro. Tu prosa sencilla, sutil e inteligente también me aproxima al conocimiento sereno y profundo de las verdades líricas elementales.

    • Muchas gracias, Virgilio. Me alegro de que te haya gustado. Un abrazo.

  2. Fobias insólitas:
    Apeirofobia: temor al infinito.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: