Posteado por: josejuanmorcillo | mayo 11, 2012

Mitrofán (11-5-12)

Escribió Jardiel Poncela en sus Máximas mínimas, publicado en 1937, en plena Guerra Civil española, que “la Historia es la mentira encuadernada”. Quién le iba a decir al maestro del humor inteligente, al autor de obras imprescindibles e insustituibles de nuestra literatura como Los ladrones somos gente honrada o Eloísa está debajo de un almendro, que quince años más tarde la Historia española justificaría de nuevo su desapego e indiferencia hacia sus genios de la pluma condenándolo, solo ya y arruinado, a una muerte dolorosa por el cáncer. Sobre su tumba, este epitafio: “Si queréis los mayores elogios, moríos”.

Esta misma Historia nos recuerda que Carlos III practicaba muy frecuentemente la caza por el miedo a sufrir los mismos trastornos mentales de su padre y hermano, y fue tanta su pasión cinegética que no solo comenzó a ennegrecerse su piel por pasar tanto tiempo a la intemperie cobrándose piezas, sino que sus súbditos le ataban animales muertos o domesticados en los árboles para que no fallara el disparo. Esta misma Historia, que a veces viene vestida de leyendas urbanas, nos recuerda que durante la época soviética se invitaba a grandes dignatarios mundiales a cazar en la estepa rusa, y  de todas esas invitaciones sobresale aquella en la que Brezhnev convidó a Fidel Castro a cazar liebres y ordenó a los organizadores de la partida que camuflaran un gato con la piel de una liebre, y que el cubano no daba crédito a sus ojos cuando lo que imaginó que era un conejo, a punto de ser abatido, trepó a la copa de un árbol.

El turismo cinegético ha sido una importante fuente de ingreso para las arcas rusas. En una página de internet especializada en esta actividad, se propone un programa de cacería mayor en Rusia, de 7 días, para la batida de un lince y de un oso en madriguera. Este viaje se realiza durante el invierno, cuando el oso duerme su dulce letargo invernal, y al despertarlo con una jauría perfectamente adiestrada sale aturdido de su guarida para ser así abatido con más facilidad y sin apenas peligro para el cazador. El precio: 8.110,00 €, IVA incluido.

Al parecer, el gobierno ruso ha prohibido por fin esta cruel actividad cinegética, y la Historia, que nuevamente se engalana de leyendas urbanas, nos revela que el actual rey de España, en agosto de 2006, invitado a cazar un oso en Rusia, abatió de un solo disparo a Mitrofán, un úrsido manso y bondadoso que bailaba y ejecutaba números circenses en una aldea cercana, un animal inofensivo al que emborracharon previamente con un cóctel de miel y vodka. La Casa Real ha calificado esta noticia de ridícula, pero lo cierto es que, desde que el monarca anduvo por aquellas tierras, aún siguen buscando por valles y peñas al desdichado Mitrofán.

Sí, la Historia puede que sea la mentira encuadernada, pero forrada en tapas duras, dentro de las cuales encuentras acontecimientos curiosos y sorprendentes que son, no lo neguemos, los que aportan un poco de sabor a tantas páginas grises y asépticas, aunque a veces le den a uno gato por liebre.

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