Posteado por: josejuanmorcillo | marzo 16, 2012

Ortografía sencilla (16-3-12)

No es esta la primera vez que surge de las imprentas un intento por plantear a los hispanohablantes, empleando para ello la retórica propia de los buhoneros y de los falsos profetas, una ortografía del español divergente de la oficial cuyos principios teóricos se basan en la simplificación de las reglas establecidas. Esta vez es el lingüista Juan Andrés Gualda Gil quien ha lanzado este canto de sirena bajo el título Propuesta racional para simplificar la ortografía.

Él parte del supuesto de que la ortografía de nuestra lengua es bastante complicada y muy difícil de aprender por el uso de grafías cuya realización fonética es la misma, como ocurre con las letras b y v, que tanto llevan a su confusión gráfica (no se extrañen si no son muchos los que son capaces de escribir correctamente la palabra subversivo cuando la oyen); o con el sonido [s], cuya representación ortográfica para los seseantes, que son el 93% de los hablantes del español, puede ser la s, la c o la z (no es disparatado leer en textos escritos por hispanoamericanos palabras como desisión o sapato); o pensemos en la dificultad que encuentran aquellos hablantes a la hora de recordar si una palabra se escribe o no con h, nuestra bien conocida h muda, a la que tanto denostó García Márquez y para la que el escritor colombiano propuso su eliminación definitiva; o, en fin, para el sonido [x], que se puede representar con la grafía g (mágico) o con la j (garaje), problema que Juan Ramón Jiménez borró de un plumazo cuando decidió escribir todas las palabras que tuvieran este sonido con la letra j (jente, májico,…). Pero la otra gran dificultad a la que se enfrentan los hispanohablantes o los que acceden al español como segunda lengua es el de la acentuación, principalmente en los casos que presentan ambigüedad por la pronunciación (huida, guion, guiais, truhan,…) así como en aquellos en los que hay implícito un cambio semántico (solo/sólo).

Ante el panorama susodicho, este lingüista propone tres medidas que irían encaminadas, según él, a hacer al español una lengua más universal y más fácil de usar. La primera es la de simplificar los prefijos (costante, istante, ostruir,…) y la asimilación regresiva de las consonantes, es decir, que la segunda fagocite a la primera (attual, immoral, ottavo,…), a imitación de la lengua italiana. La segunda, tomando como modelo el idioma inglés, consiste en eliminar la tilde salvo en los casos diacríticos. Y la tercera propone hacer del español una lengua verdaderamente panhispánica llevando a cabo modificaciones ortográficas más cercanas al español de América que al de España siguiendo el ejemplo del portugués, cuyas últimas transformaciones léxicas y ortográficas, como defendía José Saramago, se han decantado más hacia el portugués de Brasil que hacia el de Portugal debido a la diferencia del número de hablantes de uno a otro país.

Pasen y vean, y juzguen también, porque, al paso que vamos, en esta corte de los milagros toda ficción puede transformarse en una verdad axiomática.

Anuncios

Responses

  1. No voy a negar la base lógica y práctica de algunas de las propuestas, pero algunas son francamente disparatadas y carentes de toda utilidad. Puedo admitir que una letra muda o de dos con sonidos diferentes no tenga una razón de ser práctica más allá de la diferenciación de palabras homófonas y el reconocimiento de la etimología, pero, ¿alguien me puede decir de qué serviría que se eliminasen las tildes? En todo caso lo razonable sería que todas las palabras las llevasen, pues acabar con ellas imposibilitaría conocer la pronunciación de las palabras, lo cual acercaía las características del español y el inglés, pero en sus puntos flacos, facilitando la escritura, pero dificultando la lectura. Por otra parte, eliminar la v (o la b), llevaría a aumentar el número de palabras polisémicas, lo que también añadiría dificultades a la comprensión de una lengua ya de por si compleja por su frecuente polisemia.

    En cuanto a la la asimilación regresiva de las consonantes… Bueno… ¿Ahora hay que cambiar también la pronunciación? Porque, amigo Juan Andrés Gualda, no es lo mismo decir mismo que mimo o instante que istante, ni llamarse Antonio que llamarse Atonio. Considerar adecuado hablar como un cateto no es facilitar el lenguaje.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: