Posteado por: josejuanmorcillo | febrero 10, 2012

Harpastum (10-2-12)

Hagamos un viaje en el tiempo. Situémonos hace unos dos mil años en alguna playa del sur de Inglaterra. Un grupo de legionarios romanos están acampados junto a la costa esperando órdenes para levantar el campamento y comenzar la marcha, y, como disponen todavía de tiempo, deciden consumirlo tanteando a los soldados novatos con una de sus pruebas favoritas: ellos la llaman harpastum. Sobre la arena dibujan un espacio rectangular que equivaldría aproximadamente a un tercio de hectárea, y lo dividen por la mitad en dos áreas de dimensiones idénticas: en una se sitúan cuatro o cinco legionarios veteranos y, en la otra, otros tantos novatos. Tras un sorteo con moneda o dado, se coloca en el área elegida un pellejo de animal de forma más o menos esférica, rellenado con paja, lana u otros materiales parecidos, y el objetivo es intentar por todos los medios sobrepasar la última línea del área rival y que el otro equipo no sobrepase con el pellejo la línea que marca el final de tu campo. No hay reglas; todo vale: empujones, golpes, puñetazos, todo con tal de lograr un tanto y que los otros fracasen en esta prueba dura y violenta. Solían ganar los más curtidos, los veteranos, pero cuando ganaban los novatos se les admitía ya con el rango de aquellos. Era, por tanto, una prueba lúdico-bélica —muy lejos de lo que hoy entendemos por deporte—, de bautismo de entrada al grupo de élite de los legionarios más ejercitados.

De esto quedó constancia en Inglaterra durante la Edad Media, sobre todo en la zona de Norfolk, en un juego al que llamaban camping o campball, que era prácticamente similar al harpastum solo que los equipos estaban formados por vecinos de distintos barrios o por aldeas próximas, que tenían que llevar la pelota hasta el campo, zona o aldea rival. A veces, un mismo juego duraba días, y, debido a su violencia, fue abolido. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que este juego resucitara, con normas deportivas y con menos violencia, en el deporte que hoy conocemos como rugby. A finales de ese siglo, unos caballeros decidieron crear una modalidad deportiva distinta del rugby: emplear un balón esférico y no ovalado, no usar las manos salvo el portero y marcar los goles con los pies en la parte baja de la portería del rugby. Acababa de nacer el fútbol.

En programas deportivos que se emiten por los medios de comunicación podemos acceder a espacios dedicados a las jugadas conflictivas en el campo de fútbol. Uno de estos programas se llama “La polémica”. Los antiguos griegos empleaban el término polemikós, que significaba `el arte de la guerra´, en contextos que abarcaban estrategias y técnicas en el campo de batalla; el polimestés o polemista era un `combatiente´ que debía ostentar una formación física y una preparación estratégica envidiables. Y si por un momento miro tanto al pasado como al presente, si observo aquel legionario romano en las playas de Britania y, a su vez, a los futbolistas de élite actuales, parece efectivamente que el tiempo no ha pasado, que se ha detenido en un acotado terreno de juego en el que se enfrentan un grupo de animosos combatientes, un grupo de deportistas.

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Responses

  1. Muy buen artículo. Si quieren ampliar conocimientos sobre estrategia, aquí hay un enlace interesante:
    http://www.elartedelaestrategia.com/

    “Quien gana antes de combatir es fuerte; quien se vence a si mismo, poderoso. La mejor victoria es vencer sin combatir”


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