Posteado por: josejuanmorcillo | noviembre 25, 2011

Que es gerundio (25-11-11)

Al dejar el rey Sebastián I de Portugal vacío el trono por la ausencia de descendientes, Felipe II encargó al duque de Alba la invasión del país vecino. Sin encontrar apenas resistencia, las tropas castellanas llegaron a Lisboa y Felipe II fue proclamado rey de Portugal, con lo que no sólo logró la unificación política de la Península Ibérica, sino la anexión a la Corona española de las posesiones lusas en Brasil, África y Asia. Aquel fue el momento de mayor expansión y esplendor de un imperio en el que el sol no se ponía nunca.

Para controlar toda aquella administración económica, territorial, militar y humana, Felipe II determinó contar con la ayuda de un grupo de personas que trabajarían para él. No solo acababa de nacer la burocracia, sino que se había dado el primer paso de lo que siglos más tarde será la figura del funcionario. Desde hace algo menos de doscientos años, el lenguaje administrativo ha ido royendo las fronteras que mantiene con la lengua coloquial y ha logrado inmiscuirse en el habla habitual de los hablantes del español. Pocas, muy pocas, son las influencias positivas que de él hemos recibido; sin embargo, numerosas han sido las aportaciones que han empobrecido la lengua denominada en su día por Nebrija —y nunca antes tan acertadamente— “compañera del Imperio”.

De entre todas ellas, posiblemente la más perniciosa ha sido la del uso incorrecto del gerundio. Sobre él, lo mejor que se puede decir es que cuanto menos se use, mejor; es como esa amistad forzada y necesaria a la que nos vemos obligados a saludar, pero con la que no intimamos porque no nos inspira confianza. Así pues, usémoslo poco, como un acto de cortesía hacia él y nada más. Pero cuando se utilice, debemos recordar que hay que hacerlo cuando su acción y la del verbo principal se efectúen al mismo tiempo. Fijémonos en que no es lo mismo decir “Se acercó a su hija saludándola” que “Se acercó a su hija y la saludó”; en el primer caso, las dos acciones —la de acercarse y la de saludar— se llevan a cabo al mismo tiempo (mientras se acercaba la saludaba); en el segundo, primero se acerca y luego la saluda. Por tanto, es totalmente incorrecto el siguiente titular: “La Bolsa bajó al comienzo de la sesión, recuperándose al final de la jornada”, porque las dos acciones no se realizan al mismo tiempo; diríamos: “La Bolsa bajó al comienzo de la sesión y se recuperó al final de la jornada”. Asimismo, y por la misma razón, es aconsejable usar ciertos conectores discursivos (en resumen, para finalizar o como conclusión, por ejemplo) en vez del correspondiente verbo en gerundio (resumiendo, finalizando o concluyendo).

Casi siempre fijamos nuestra mirada en la historia pasada y la convertimos en un modelo que seguir, pero, a veces, comprobamos abnegadamente que de algunos barros nos sobrevienen otros tantos lodos. Del lenguaje administrativo, de esa retórica funcionaria que se fue forjando a lo largo de los siglos, poco bueno ha llegado como ejemplo al ámbito normativo del idioma.

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Responses

  1. Mi padre a veces cuando nos tenemos que ir, dice: venga! andando, que es gerundio!
    No se si es una expresion tipica de Castilla, pero en el norte no recuerdo haberla oido nunca.


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