Posteado por: josejuanmorcillo | abril 15, 2011

Esemeese (15-4-11)

Algo se había oído sobre la adicción que provocan las nuevas tecnologías, sobre todo los móviles e internet, que han convertido al hombre moderno en esclavo de las redes sociales y de pantallitas de muy pocas pulgadas y generalmente táctiles. Ahora, muchos psicólogos se alegrarán de saber que, en la Universidad del País Vasco, la cátedra de Psicología Clínica, representada por el profesor Enrique Echeburúa, ha denominado a este trastorno como “adicción sin sustancia”, y su diagnóstico suele coincidir con un paciente que está más de cuatro horas enganchado a internet o al móvil, que sufre trastornos del sueño y que se siente solo, deprimido y con un cierto nivel de autorrechazo que lo empuja a las redes sociales y al envío de esemeeses para sentirse escuchado y estimado dentro de ese mundo ficticio en el que interactúa.

En el pueblo de un amigo hay un personaje que representa perfectamente a este grupo de enfermos: Arnoldo Conejo. Solo lo conozco de vista: es flacucho, ligeramente chepudo y casi calvo, y una boca en forma de pico de pájaro que, junto con sus andares nerviosos y escurridizos, le otorgan un aspecto a medio camino entre el de una rata y una mantis. Dice mi amigo Raúl que es el vivo retrato del señor Burns, el personaje de los Simpson, y creo que no le falta razón.

Me inquieté cuando Raúl me llamó esa mañana temprano con la voz muy hundida para que quedásemos sin falta a desayunar y sin querer adelantarme nada por el teléfono. “Ya te contaré”, me contestó. Los cafés con leche nos miraban serenamente desde abajo como espectadores mudos de un drama; las emanaciones de vaho que de ellos se desprendían parecían los bocadillos de una conversación en una lengua solo inteligible para los enamorados de la soledad. “Charo y él llevan varios meses con un rollo que no me gusta nada”. Charo, su mujer, y Arnoldo se conocieron casualmente hace unos años. “En las facturas de teléfono he descubierto que en los últimos meses se han enviado cerca de trescientos mensajes, algunos a altas horas de la noche, otros por la mañana temprano… Imagínate la cara que se me quedó cuando lo vi”. Los cafés, expectantes y tiritando del frío que empezaban a sentir, habían enmudecido. “Lo llevo sabiendo hace tiempo, justo cuando ella empezó a distanciarse de mí. Anoche lo destapé todo y se quedó helada. Aún no se ha levantado. Hoy voy a acabar con esto”.

Dice Raúl que si los móviles hablaran no quedaría una sola pareja unida en el mundo. Está convencido de que la tecnología verdaderamente buena es aquella con la que los humanos no puedan nunca hacerse daño. “La pólvora es muy útil, pero se usa para matar; los móviles son comodísimos por si te quedas perdido en mitad de ningún sitio o para sacar entradas o para algunas cosas más, pero se usan para mentir sobre dónde y con quién estás o cuando mandas mensajitos cómplices y morbosillos a una persona que no es tu pareja”.

Un especialista en adicciones ha asegurado que cada vez que se recibe un esemeese se siente una emoción parecida a los efectos de la adrenalina —se acelera el corazón y se dilatan las pupilas— y que la gente adicta al móvil no sabe ni quiere vivir sin él. Después de hablar con Raúl, vi a Arnoldo por la calle. Él no me vio: iba escribiendo un esemeese sin prestar atención en dónde pisaba y con los ojos entumecidos incrustándose libidinosamente en la pantalla de su móvil.

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Responses

  1. José Juan, las nuevas, no ta nuevas, tecnologías de la comunicación nos unen más que nos separan. Son tan adictivas como el deporte,la religión, la política o la cultura. Tal vez nos roben tiempo para meditar en soledad y para soñar.

  2. Lol! Me ha llevado un buen rato descifrar “esemeese”… por que no sms? o ese eme ese? De verdad que me he reido. Usar los mensajes para mentir, justificarse, o hacer el idiota con comentarios sexis, siempre lo he considerado de los que no tienen mas que hacer, o aun no han madurado mucho. Pues con ellos no me meto; estan en su derecho. El movil es tan solo un medio de comunicacion. Ni te hace adicto ni te vuelve mentiroso. Lo que cada cual hace con el, solo refleja el caracter y personalidad de uno. Yo, revisados mis mensajes… debo ser predicible y fastidiosa. A lo mejor me vendria bien aprender un par de frases “interesantes” para enviar de sorpresa y ver que reaccion despiertan en cierto andova… de todos se aprende!

    • Tampoco soy muy ducho en mensajitos, pero, bueno, “esemeese” es un neologismo que acaba de nacer de una sigla como nacieron “elepé”, “cedé”, “oenegé” o “cederrón”.
      SSS


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