Posteado por: josejuanmorcillo | octubre 15, 2010

Picos pardos (15-10-10)

Aunque el curso académico universitario empezó a principios de septiembre, tradicionalmente he relacionado estas fechas de mediados de octubre con el comienzo de las clases en la siempre bien llamada alma mater, y digo “bien llamada” porque la Universidad, esa madre académica que acoge y arropa a los estudiantes, supone para la mayoría de ellos la etapa más bella e intensa de su vida académica. Asocio estas fechas con algunas tradiciones estudiantiles que han sido reflejadas en no pocas obras literarias. Una de ellas son las novatadas, que, aunque ahora se quieren erradicar mediante fuertes sanciones, seguro que serían bien recibidas si se hiciesen con educación y respeto. Otra es la distracción para salir del tedio de los estudios, en cafés para charlar o intercambiar apuntes, o disfrutando de la movida nocturna, curiosa coincidencia con el ambiente universitario en la España del Renacimiento, cuando los únicos entretenimientos de los jóvenes de entonces eran la taberna y la actividad prostibularia (“Por san Lucas habrá putas”, se decía en la Salamanca del XVI).

Aunque encontremos algunas semejanzas entre el ambiente universitario de entonces y el de hoy, pensemos que mucho ha llovido desde aquellos años y que los torrentes originados han ido modificando la sociedad española a lo largo de los siglos. En aquella España de la Contrarreforma, las desigualdades sociales y económicas saltaban a la vista cuando los más adinerados llegaban a la ciudad universitaria a lomos de su propia caballeriza, mientras que la mayoría sólo disponía de sus pies y de su fuerza de voluntad; entonces, al mismo llegar a la universidad, debían inscribirse y comprar –a veces con gran esfuerzo- el hábito y el birrete negros obligatorios para todos los estudiantes; y también entonces, y para dar fe del dicho de la época de que “Con latín, rocín y florín andarás el mundo hasta el confín”, antes de comenzar los estudios propiamente universitarios todos los recién llegados debían demostrar sólidos conocimientos del latín al ser esta la lengua oficial de enseñanza en toda Europa.

Las universidades españolas del siglo XVI, como la de Salamanca, estaban supervisadas por la Iglesia y sus estudios se impartían principalmente a eclesiásticos. Por ello, las calles se transformaban, a comienzos del curso, en un tapiz multicolor compuesto por las tonalidades cromáticas de los hábitos de las distintas órdenes religiosas, y esto dio pie a denominarlas empleando la terminología ornitológica: los dominicos, por su hábito albinegro, eran los golondrinos; los franciscanos, los pardales; los jerónimos, tordos; los bernardos, grullos; etc.

Más arriba mencioné la actividad prostibularia. En efecto, las ciudades universitarias españolas del XVI, por el mes de octubre, se llenaban de cientos de chicas expulsadas del seno familiar por deshonestas, frívolas o por escasez de recursos, y veían en estos lugares el lugar apropiado donde conseguir recursos económicos para al menos subsistir. La situación llegó a desbordarse de tal manera que Felipe II, y para que no fueran confundidas con las damas honestas, ordenó que tales mujeres se vistieran con un mantón o jubón con picos pardos. Y de ahí ha quedado el dicho de irse de picos pardos con el sentido de `irse de mujeres´ o, simplemente, `de juerga, de borrachera´.

Los picos pardos que persiguen los jóvenes universitarios de hoy en día tienen forma de botella, de macrodiscoteca y de pastilla de diseño. Nadie duda de que ha llovido mucho desde la España de Cervantes y de Quevedo.

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Responses

  1. Si le hubieran obligado a bailar desnudo El Baile de los Pajaritos, con amenaza de lluvia de hostias y collejas, otro gallo cantaría :-))
    Las novatadas no se hacen con educación y respeto, es imposible.De todas formas es mejor nuestra época, a la de hoy; cursi, ultracorrecta, y que crea jóvenes de plástico sin personalidad, borregos, sin criterio, sólo saben seguir al grupito, aunque éste se tire por barranco.

  2. Esa novatada del baile estando desnudo no está pensada desde la educación ni desde el respeto. Yo pasé las novatadas en Salamanca y también las hice; de aquellos días guardo sólo recuerdos magníficos. En cuanto veíamos que alguien se pasaba, le recriminábamos.
    Comparto la opinión de que los jóvenes de hoy en día son más pasivos; yo participé en la revuelta de la primavera del 86. Había inquietud, ganas de actuar, movilidad intelectual,…
    Un saludo


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