Posteado por: josejuanmorcillo | julio 2, 2010

De juerga con la huelga (2-7-10)

La huelga de las empresas de transporte público –aéreo y ferroviario principalmente- se ha convertido en una práctica habitual en nuestro país todos los veranos porque es en esta época cuando sus reivindicaciones llegan a tener mayor eco y cuando pueden hacer más daño tanto a los sufridos viajeros como a la propia empresa. Estos últimos días, con la huelga que han secundado los trabajadores del metro de Madrid, el caos circulatorio ha llegado a tales dimensiones que la Policía tuvo que escoltar a algunos empleados y abrir a la fuerza la línea que une el centro de la ciudad con el aeropuerto de Barajas. Entre tanto desorden, este año ha aparecido un término nuevo que se ha adosado al de huelga, y, como se trata de un eufemismo, no molesta a nadie y hasta suena bien. Los sindicatos, conscientes de que sus quejas no eran lo suficientemente férreas y defendibles, han acuñado lo de “huelga preventiva”, que se supone que es una huelga sin motivos que hay que convocar para evitar que los trabajadores sufran alguna merma en sus condiciones laborales y se tuviera que convocar otra pero con razón. A mí esto me recordó aquello de la “guerra preventiva” contra Irak que creó y defendió hasta sus últimas consecuencias la administración Bush: por si acaso se les ocurre atacar, ataco yo primero, sin fundamento y con premeditación y alevosía. No hay duda de que hay sindicatos que ven demasiadas pelis yanquis.

Lo de la huelga es tan antiguo como la propia palabra. Los romanos usaban el verbo follicare con el significado principal de `jadear´ ya que derivaba del sustantivo follis (`fuelle´). De aquel verbo evolucionó el castellano antiguo folgar, y de este el actual holgar. Como sabemos, este término significa `descansar, divertirse, alegrarse, estar ocioso´, aunque también se suele emplear con el sentido de `sobrar, ser inútil´ en contextos como “huelgan comentarios”. De este verbo derivan sustantivos como holgado, holgura u holgazán, del que se creó el verbo –quizá innecesario- holgazanear.

Junto a estos, quisiera detenerme un momento en dos términos no menos interesantes. El Diccionario de Autoridades define holgorio como “regocijo, fiesta, voluntaria cessación del trabajo”; hoy en día lo conocemos como jolgorio, y, aunque merodea por el mismo campo semántico que el del bullicio y de la fiesta, ha perdido la entrada semántica de `abandono voluntario del trabajo como protesta de algo´ y lo ha incorporado el término huelga. La aspiración de la h– y la confusión de las consonantes ly r, rasgos fonéticos característicos del andaluz, trajo consigo la aparición de una nueva palabra salida de huelga: juerga. Por esta razón, podemos decir que los nombres huelga y juerga son tan gemelos como huelguista y juerguista.

Si visitan Burgos, deberían acercarse al Monasterio de Santa María la Real de Huelgas, pero por el nombre no se imaginen que las monjitas les recibirán con piquetes informativos y servicios mínimos. Esta huelga significa `huerta a la orilla de un río´; la palabra proviene de la gala olca (`campo fértil´), y no tiene nada que ver, por tanto, con la latina follicare. ¡Hasta ahí podían llegar las religiosas cistercienses! A propósito, no dejen de probar sus pastelitos de patata. Una tentación… una juerga para los sentidos, vaya.

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