Posteado por: josejuanmorcillo | abril 15, 2010

Campuseros (16-4-10)

Durante esta semana se está celebrando en Madrid una nueva edición de la llamada Campus Party, a la que acuden jóvenes de toda España aficionados a la informática que pueden navegar a una velocidad muy superior a la que podemos disfrutar desde casa. Sin embargo, y coincidiendo con la Presidencia europea de España, la Campus Party de este año se ha abierto a todos los jóvenes europeos, especialistas en internet y que aporten iniciativas y proyectos relacionados con las TIC y encaminados a mejorar el bienestar de todos, principalmente de los más desfavorecidos por alguna incapacidad o por exclusión social. Auspiciado por el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, el evento reunirá ochocientos proyectos de veintisiete países de la Unión Europea, y los cuatro mejores recibirán un Premio a la Innovación.

En los medios de comunicación se hacía referencia a estos jóvenes con el término campuseros, que, aunque en un principio puede chirriar debido a su carácter novedoso, no deja de ser un neologismo gramaticalmente correcto. No es el primero ni será el último vocablo que dentro de un ámbito juvenil o jergal es creado con el sufijo –ero/a: la lista podría ser casi interminable, y, así, ya son muy frecuentes y están totalmente aceptados en nuestra lengua términos como roquero, grafitero, mitinero, marrullero, porrero, boceras, futbolero, guaperas, discotequero, barriobajero, chuleras, etc.

Además de este, podríamos recordar otros sufijos con los que se han ido creando palabras nuevas que configuran el argot juvenil. Con la terminación –ote/a hay términos como pasota; con –ata encontramos algunos como bocata o drogata; con –ón/ona se han creado litrona, encerrona, vomitona, comilona o botellón; con –azas podríamos destacar bocazas, manazas, bragazas; de –orro/a se han formado fiestorra, calentorro, pedorro, vidorra, tintorro; y de otras lenguas peninsulares se han incorporado al español sufijos, como el vasco –rra en palabras como etarra o bandarra.

Uno de los internautas –o cibernautas- participante en la Campus Party confesó en una entrevista su afición desbordada hacia los “deportes electrónicos”, que es como se llaman ahora a los juegos informáticos. Eso de que se llame deporte a estar sentado frente a una consola suena raro, aunque quizás no sea tan extraño si recordamos que el ajedrez es considerado un deporte de mesa. De cualquier forma, este joven declaró lo siguiente cuando se le preguntó acerca del nivel de concentración exigido para tales deportes: “Es difícil que puedas concentrarte para jugar contra un rival que, además de ganarte, te apaliza”. Debo reconocer que hasta hoy nunca había oído el verbo apalizar, y, de hecho, ni siquiera viene registrado en el Diccionario de la Real Academia; en cambio, en el Diccionario del español actual sí aparece y con el significado de `Dar una paliza a alguien´. La primera documentación del término paliza –que deriva de palo– la tenemos en El Quijote, concretamente en el capítulo en el que Cervantes habla de la paliza que los arrieros propinaron con palos y estacas a Rocinante cuando “le vino en deseo de refocilarse” con las yeguas. De palo proviene también la palabra palique y su verbo paliquear; peyorativamente, una persona que le da al palique es la que habla de manera trivial e insustancial y generalmente para criticar y hacer daño a otras; en fin, una persona aficionada al relajante deporte de dar la paliza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: