Posteado por: josejuanmorcillo | febrero 12, 2010

Historia con eco (12-2-10)

Me imagino que será por la proximidad del día de los enamorados, no sé, pero les he contado a mis alumnos una historia que tiene de casi todo: amor profundo, dolor por no conquistar al ser amado, celos, desdén, infidelidad. Vamos, como la vida misma. Quizás haya sido por eso por lo que les ha gustado tanto.

Leemos en la mitología que Eco se hallaba entre las ninfas más bellas y estimadas por los dioses en el Olimpo a pesar de un grave defecto suyo: era tremendamente charlatana. Precisamente por su verborrea incontenible, Zeus la escogió como su ninfa preferida pensando que entretendría a su esposa Hera con interminables conversaciones mientras él se entregaba a los brazos de otras diosas o ninfas. Pero Hera no tardó en percatarse de lo sucedido y no escatimó fuerzas para castigar a la cruel cómplice de las infidelidades de su marido. Decidió, así, desterrarla al mundo de los mortales, entre bosques y fuentes, y, además, la condenó a que solo pudiera repetir las últimas palabras que escuchara y, de esta manera, no tuviera nunca más la voz cantante.

Durante días anduvo por los montes entristecida y dolida por el castigo infligido. Cerca de allí se encontraba cazando Narciso, un joven cuya belleza despertaba el amor en todos, tanto en mujeres como en hombres, pero su alma era fría e insensible como el mármol, por lo que encendía tantos corazones como rompía. Cuando Eco accidentalmente se lo encontró, se enamoró perdidamente de él. Ella, sin dudarlo, se presentó delante del joven pero no podía hablar hasta que lo hiciera él. “¿Quién eres?”. “Eres”, respondió Eco. “¿Que quién eres tú?”, insistió Narciso. “Tú”, contestó entre lágrimas Eco por no poder hablar. Finalmente, y como era costumbre en él, despreció a la pretendiente y siguió adelante para dedicarse a la caza.

La joven ninfa, destrozada y hundida, sola y sin cariño, dejó de comer y adelgazó tanto que su belleza se marchitó. Murió por inanición y sus huesos se fundieron con las rocas de las montañas; por eso, cuando subimos a lo alto de un monte y decimos en voz alta cualquier cosa, es Eco la que nos está respondiendo. Para muchos este es el primer caso de anorexia en la historia de la literatura occidental, y no deja de ser una de las muchas leyendas mitológicas que los antiguos griegos y romanos crearon para ofrecer una explicación a toda clase de fenómenos, ya fuesen atmosféricos, botánicos, físicos o astrológicos.

El final de la historia de Eco, sin embargo, no podía terminar así, y la diosa Némesis, la que se encargaba del cumplimiento de las leyes que regían el orden celestial, quiso castigar a Narciso. Un día, el joven sentía mucha sed tras un duro día de caza y fue conducido hasta un lago de aguas cristalinas. Cuando se agachó para beber, vio su rostro por primera vez, y por primera vez se enamoró, pero de sí mismo. Desesperado por no poder tocar el ser amado, fue languideciendo hasta convertirse en flor. El narciso suele estar inclinado hacia abajo, mirando al suelo, y para el psicoanálisis un narcisista es el que se gusta mucho y no deja de admirarse frente al espejo.

Seguro que todos conoceremos algún Zeus, o una Eco, o una Hera o un Narciso. Es una leyenda, sí, pero tan real como la vida misma.

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