Desde que se anunció la aparición del brote de gripe porcina en México y su propagación a otros países como España, las alarmas no han parado de sonar. De todas formas, y debido a la rápida expansión de esta enfermedad entre las personas, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ya ha elevado, a fecha de hoy, a 5 el nivel de alerta pandémica sobre una escala de 6 ya que aún no se puede predecir su evolución. El director general adjunto para seguridad sanitaria de la OMS, Keiji Fukuda, ha enfatizado que nunca se había registrado este virus, el A/H1N1, y que se comporta como un virus de gripe humana, es decir, que se contagia de persona a persona y no desde los animales, como sucedió con la gripe aviar, de la que se infectaban los humanos por contacto directo con las aves.
A la busca de datos y de información de última hora doy con el periódico mexicano Reforma, de tirada nacional, y leo este titular: “Golpea influenza al DF”. A un lector español no acostumbrado al español de América le costaría entender que lo que quiere decir es que la gripe golpea a la capital de México. Para saber la razón de esta diferencia de uso nos tenemos que remontar a finales del siglo XIX, que fue el momento en el que se dio nombre a esta enfermedad tan contagiosa. Fue en el Manual de Patología de Ecequiel Martín de Pedro, publicado en 1876, e indistintamente se usan ahí por primera vez dos términos extranjeros: influenza, del italiano, y grippe, del francés. Será a principios del XX cuando en España se generalizó el uso de gripe, y la grafía francesa, esto es, con las dos pes, se mantuvo hasta finales del primer tercio —Pedro Salinas, por ejemplo, en una carta escrita en 1934, sigue escribiendo grippe—. Mientras, en países hispanoamericanos como México se prefirió el término italiano, quién sabe si por la presencia de inmigrantes transalpinos o porque esta fue también la preferencia del inglés (flu). La palabra francesa grippe proviene de la germana grüpen, que quiere decir `acurrucarse, encontrarse enfermo, temblar´. Pero también conserva la gripe el significado de `ronquera, agarrotamiento, estertor´, de ahí que se diga que un motor está gripado cuando sus piezas están agarrotadas y hacen un ruido semejante al ronquido.
Desde numerosos sectores sociales y gubernamentales se pide cautela, previsión y tranquilidad porque con un simple antiviral los síntomas de la gripe porcina desaparecen. Sin embargo, esta no ha sido la línea de actuación de algunos medios de comunicación. En las noticias del mediodía, un canal televisivo ha comparado la actual pandemia con la funesta “gripe española”, que azotó el mundo entre 1918 y 1920 y cuya cifra final de fallecidos pudo ascender a más de 50 millones -entre un 3% y un 5% de la población de la Tierra en aquel momento- debido a la modernización de los transportes y a los desplazamientos incesantes de las tropas que participaron en la I Guerra Mundial. La llamaron “gripe española” porque el país que le dio mayor cobertura informativa en la prensa fue España al permanecer neutral en la Gran Guerra y no tener que censurar la información. El poeta francés Apollinaire o el economista alemán Max Weber fueron algunas de las víctimas más famosas de este brote; también Jacinta y Francisco, los dos hermanos pastorcitos que aseguraron haber visto a la Virgen en Fátima.
Sin embargo, y a pesar de la preocupación reinante, lo de ahora no es lo de entonces, y mantener la calma y la fe en los actuales avances médicos y tecnológicos dan la tranquilidad suficiente para sobrellevar este mal trago.