Posteado por: josejuanmorcillo | Marzo 20, 2009

Priapismo mediático (20-3-09)

Durante uno de esos eternos y soporíferos intermedios publicitarios que emiten las televisiones, me impactó uno en particular. En él, un gorila gigante que enseguida nos recuerda al mítico King Kong está subido en lo alto de un edificio y lleva en su mano izquierda a una joven. Las imágenes logran un efecto muy realista pues parecen estar tomadas por un videoaficionado desde un despacho situado enfrente de donde tiene lugar la acción. Al gorila se le ve especialmente nervioso debido al acoso de unos cazas que quieren acabar con él; se percata de la presencia de los que están grabando la escena y les lanza un objeto que golpea junto a la ventana, y, en pleno paroxismo y olvidándose de la muchacha, se tamborilea el pecho repetidamente como gesto de excitación pero con tal violencia que la mata. Cuando el simio se percata de lo que ha ocurrido, lanza el cadáver de la joven al vacío sin sentir ninguna compasión. Esta escena que les acabo de describir, en la que se pretende desmitificar la bondad y la ternura que sentía por la chica rubia aquel King Kong que todos conocemos por el cine, sirve para anunciar una bebida energética con menor cantidad de cafeína y, por lo tanto, más suave. Esto, al fin y al cabo, viene a constatar la nueva tendencia entre los creativos publicitarios de dar un paso más allá, más impactante, empleando en sus anuncios el humor negro, como es este el caso, o el escatológico, como ese en el que un señor al que le costaba “digerir” sus pagos vomitaba copiosamente sobre una factura. Creo que afortunadamente ya lo han retirado porque, para que el efecto fuese aún mayor, lo emitían a la hora de comer.

Pero cambiemos de tono y permítanme comentarles una noticia que acabo de recordar a raíz del anuncio del King Kong desquiciado. Un neoyorquino de veintinueve años demandó a la empresa suiza Novartis, que produce una bebida energética que responde al nombre de Boost Plus, porque la ingesta del líquido le ocasionó una erección duradera y muy dolorosa que obligó a que fuera intervenido quirúrgicamente para drenar la sangre de los cuerpos cavernosos. La tortura preoperatoria por la que tuvo que pasar este joven y el trauma postoperatorio que vino después no tenían nada que ver con el texto publicitario de la bebida, que rezaba: “Buen sabor, altas calorías y suplementos nutricionales para personas que requieren energía extra y proteínas en un volumen limitado”. Lo que no sabía el desdichado era la energía extra que le iba a proporcionar el bálsamo ni adónde llegaría el límite del “volumen” proteínico, así que, por eso de la doble lectura, quizás no sea buena idea la de demandar a la empresa por publicidad engañosa, pero sí por exceso de nutrientes. A este mal, a esta erección permanente y sin excitación sexual, se le conoce como priapismo, y el nombre proviene del dios griego Príapo, que simbolizaba la fuerza fecundadora de la naturaleza y al que se le representaba luciendo un desproporcionado erguimiento.

Hoy comienza la primavera, la estación en la que la tierra y sus criaturas exhiben abiertamente su potencial reproductor. Pero vistos ciertos efectos secundarios y para que no se me altere la sangre, comprenderán mi decisión de no beber más que agua durante unas semanitas, al menos hasta que se calmen las aguas.


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