El spanglish, nacido de la mezcla del inglés y del español en territorio norteamericano, ya no puede ser calificado como una simple jerga. Sus aproximadamente cuarenta y cinco millones de hablantes y el hecho de que miles de ellos lo aprenden desde la cuna lo han transformado en un pidgin, que es el estadio previo a la consideración de lengua. Son ya muchos los lingüistas que se han acercado a esta realidad idiomática, y, posiblemente, el más destacado de ellos es el escritor mejicano Ian Stavans, lexicógrafo y catedrático de spanglish en el prestigioso Amherst College de Massachussets. Él sostiene que el spanglish no para de extenderse y que ahora está pasando por un momento de transición y de formación buscando la creación de una cultura propia a través del lenguaje escrito. Se ha enfrentado abierta y directamente a la Real Academia por advertir ésta de los peligros lingüísticos que acarrea, y ha llegado a tildarla de colonialista e innecesaria. Sin embargo, y más allá de polémicas y de que ha elaborado un diccionario de spanglish con más de seis mil voces registradas, su fama reside en haberse atrevido a traducir a este pidgin los primeros capítulos de El Quijote. Yo les voy a transcribir las primeras líneas, y, si tienen cerca la obra de Cervantes, les animo a que cotejen el original con la traducción:
“In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa´ los sábados, lentil pa´ los viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa´ los domingos, consumían tres cuarers de su income. El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa´ los holidays, with sus slippers pa´ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths. Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa´ podear. El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y guanteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear”.
No sé qué pensarán ustedes, pero, en principio, no me parece disparatado este intento si tenemos en cuenta que una de las lenguas a la que está traducido El Quijote es el esperanto, que es una lengua de probeta y artificial y que no usa casi nadie. Pero es un atrevimiento, sin duda, ya que una traducción correcta de un texto del siglo XVII es imposible al ser el spanglish un híbrido demasiado joven, demasiado inmaduro. Con todo, y a pesar de que el texto que les he adjuntado parece estar escrito a cachondeo, lo cierto es que esta seudolengua –sin cohesión gramatical aún, todo hay que decirlo- ya lleva un largo y serio trecho para alcanzar una identidad cultural al margen del español y del inglés. El tiempo dará la razón a unos y se la quitará a otros; pero de algo sí que estoy seguro: si hubiese existido el spanglish en la época de Cervantes, éste la habría incluido en boca de algún personaje de El Quijote para ridiculizarla.