Posteado por: josejuanmorcillo | Diciembre 19, 2008

A mansalva (19-12-08)

Una de las palabras que hace gala de una mayor y fructífera producción léxico-genésica es mano; les invito a que abran el DRAE y comprueben la cantidad de locuciones, expresiones y acepciones semánticas que atesora este término. Y no están todas. Pues bien, hoy hablaremos de algunos casos singulares que están relacionados con este vocablo y que merecen nuestra atención.

En un titular de prensa, y a raíz del último enfrentamiento futbolístico entre el Barcelona y el Real Madrid, leo: “Víctor Valdés evitó la caída del Barça en dos mano a mano”. Mano a mano es una locución adverbial que se usa en contextos en los que dos contrincantes compiten, y el campo de aplicación preferente es el de la tauromaquia. Esta locución, por el uso, se ha sustantivado (“Los aficionados esperan el mano a mano entre Ponce y Francisco Rivera”), pero las dudas surgen cuando hay que usar el plural. Una solución es mantenerlo invariable, como acabamos de leer en el titular (“dos mano a mano”), pero resulta artificial y forzado. La otra, que es la que recomiendo, responde a un procedimiento muy frecuente en nuestra lengua, la lexicalización, es decir, convertir la locución en una palabra (“manoamano”), por lo que no habría duda en el plural: “dos manoamanos”.

También he observado, y no sin dificultad, la confusión entre dos locuciones muy parecidas en la forma pero muy distintas en el significado: en manos de y a manos de. A manos de alguien se emplea cuando esa persona ha agredido a otra, y, por ello, suele aparecer con el verbo morir o algún sinónimo; recojo en un titular: “Al menos trece milicianos mueren a manos de las fuerzas afganas, la coalición de EEUU y civiles”. Por el contrario, se aplica en manos de alguien cuando algo está bajo el control o responsabilidad de esa persona; leo en otro titular: “Garzón deja en manos de los juzgados territoriales la causa sobre el franquismo”. Por todo esto son incorrectos estos dos: “El petróleo a manos de los ecuatorianos” (debió decirse “en manos de los ecuatorianos”) y “Cuatro víctimas mortales en manos de ETA en lo que va de año” (debió decirse “a manos de ETA”).

La locución A mansalva (de mano y salva), usada en nuestro idioma desde el siglo XVI, la define el DRAE como: `Sin ningún peligro, sobre seguro´. Cervantes, en su novela El coloquio de los perros, escribe: “Prendiole mi amo la siguiente noche, desnudo en la cama: que si vestido estuviera, yo vi en su talle que no se dejara prender tan a mansalva”. Pero esta locución también se emplea con la acepción de `En gran cantidad´, que, de hecho, es la elegida desde el siglo XIX y la única utilizada hoy en día. Así, Galdós, en su novela Doña Perfecta, pone en boca de Pepe, uno de los personajes principales, esta queja contra Doña Perfecta , la madre de Rosario: “Usted ha lanzado contra mí en la oscuridad y a mansalva un enjambre de pleitos”. No me negarán lo tarde que está llegando la Academia para admitirla ya.

Y para finalizar, y como anécdota, recuerdo a nuestros lectores que la expresión correcta es “Con la mano en el corazón”, porque al decir “Con el corazón en la mano” se nos representaría, por ejemplo, la imagen de un cirujano durante un trasplante o la de un azteca destazando a su víctima y alzando este órgano, aún palpitante, en honor del dios Tenochtitlán. Que los dioses nos amparen.


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