Posteado por: josejuanmorcillo | agosto 7, 2008

Olimpiadas (8-8-08)

Ocho del ocho de dos mil ocho, a las ocho de la tarde. Suena a cifra apocalíptica, sugiere una fecha profética que se antoja redonda, cerrada y perfecta, una coincidencia numérica que sucede solo una vez en la inmensidad de la existencia. Tradicionalmente, el ocho es el número que simboliza el eterno movimiento de la espiral de los cielos, y quizás por ello, a mediados del siglo XVII, el matemático John Wallis lo escogió, tumbándolo, para representar al infinito. Pero para la gran mayoría de las principales culturas humanas, y desde hace siglos, es el número que encarna la idea de la regeneración, de la muerte burlada una y otra vez, de la inmortalidad lograda en la existencia terrena. Los chinos le atribuyen el poder de la fortuna y de la buena suerte, y por esta razón han escogido esta fecha y esta hora para que den comienzo los Juegos de la XXIX Olimpiada de la era moderna.

No pretendemos esquematizar la evolución de los Juegos Olímpicos desde su aparición en la antigua ciudad griega de Élide hasta hoy en día. Pero sí aprovecharemos para aclarar, en la medida de lo posible, algunas cuestiones lingüísticas que en algún momento, y con toda seguridad, nos habremos planteado. Al igual que sucede con palabras como periodo y período, o ibero e íbero, se admiten dos posibles acentuaciones en olimpiada (o-lim-pia-da) y olimpíada (o-lim-pí-a-da), y es el hablante el que escoge la opción que más le guste, como también puede elegir entre usar esta palabra en singular o en plural: si lo más normal es el uso en singular (“La Olimpiada de Pekín”), se admite el plural (“Las Olimpiadas de Pekín”) por analogía con “Juegos Olímpicos”.

Los primeros Juegos, que se celebraron en el año 776 a. C., fueron los más cortos porque solo hubo una prueba, una carrera de unos 190 metros. Pero posteriormente se fueron añadiendo otras que se relacionaban estrechamente con la actividad bélica, como luchas, boxeo, carreras de carros y el pentatlón, que comprendía lanzamientos de disco, de jabalina, carreras a campo través, lucha libre y salto de longitud. A partir de 490 a. C., para conmemorar la hazaña del soldado Filípides, que recorrió sin detenerse la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria, y que le costó la muerte por agotamiento, se celebra la prueba que lleva el nombre del lugar de la batalla, Maratón, y que, en la actualidad, es la más importante y la que cierra la olimpiada. El género de la palabra maratón es el masculino (“el/un maratón”), pero se ha ido admitiendo también el femenino por influjo del género de prueba o carrera (“la [prueba/carrera] maratón”).

Las primeras olimpíadas para discapacitados se celebraron en 1960 en Roma. Su antecedente fue en 1952, en Gran Bretaña, donde ciento treinta atletas de dos países, ex-combatientes de la Segunda Guerra Mundial, con daños en la médula espinal, iniciaron estos enfrentamientos deportivos. La palabra paralímpico proviene del inglés paralympic, que es un acrónimo de para[plegic] + [o]lympic. Estos juegos se denominan juegos paralímpicos o paralimpiada(s), y, por tanto, no son aconsejables las formas par(a)olímpico o par(a)olimpiadas, que han sido creadas usando el prefijo griego para-.

Los chinos han elegido el ocho para que les dé buena suerte durante la celebración olímpica. Se han vestido de gala para ofrecer al mundo una imagen de paz y de concordia; pero ni los números ni los disfraces son suficientes para ocultar los atropellos a los derechos humanos que millones de personas padecen en el país asiático. Esas son las olimpiadas de la opresión y de la tiranía.


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.